Durísimo golpe para el juez que liberó a Cristóbal López

La noticia que corría hace unos días nunca terminaba de confirmarse hasta que la gente de Clarín, de la mano del periodista Nicolás Wiñazki pudo corroborar la veracidad de la información que llegaba desde el Country Tortugas de la localidad de Pilar.

En el día de hoy, en su habitual espacio que tiene en el portal de noticias del diario Clarín, Nicolás Wiñazki da cuenta del mal momento que está atravesando el juez Jorge Ballestero, camarista que se hizo tristemente célebre por ser uno de los jueces que dejó en libertad al polémico empresario Cristóbal López.

Y que el camarista Ballestero el pasado mes de marzo decidió alquilar una lujosa casa ubicada en el «Tortugas Country Club», ya que el hombre necesitaba cambiar de aires, luego de dos hechos desafortunados que le tocó vivir.

El primero cuando fue escrachado por socios del barrio cerrado Mayling, ubicado en la zona de Pilar, en momentos en que estaba cenando en el restaurante que tiene el mencionado barrio privado.

Fue entonces que Ballestero, buscando algo de paz, vendió la casa del Mayling y alquilo una propiedad en Nordelta, pero ahí tampoco le fue bien, ya que un carpincho atacó e hirió a unos de su perros, por lo que el camarista y su familia decidieron que ese tampoco era un buen lugar para vivir.

La familia recayó entonces en el Tortugas Country Club donde Ballestero alquiló una propiedad cercana a la zona de la cancha de golf, buscando tal vez la paz y la tranquilidad que no tenían en sus antiguas residencias.

Pero la noticia, confirmada por Nicolás Wiñaski da cuenta que el camarista Ballestero recibió un duro golpe de parte de sus vecinos, ya que un grupo de 200 residentes del Tortugas Country Club firmó un petitorio para que los administradores de la urbanización no permitan al camarista el ingreso como socio adherente del country.

Entre sus argumentos, ​los firmantes sostuvieron que la figura de Ballestero es la contrac​ara de la “ética”, la “moral” y el “espíritu” que declaradamente rige la vida pública en ese barrio cerrado, ubicado en la localidad bonaerense de Pilar.

Los dos centenares de socios del Tortugas que firmaron los papeles en repudio a la asociación de Ballestero con su vecindario, también le manifestaron a los administradores del country su rechazo a que Ballestero use las instalaciones del club.

Como se puede ver, los socios del Tortugas Country Club no quieren tener a Jorge Ballestero como uno de sus pares, ni tampoco cerca, y tomaron cartas en el asunto para evitar que el camarista se mueva libremente dentro de la urbanización.

Durísimo golpe sin duda para un hombre que busca la paz y la tranquilidad luego de decidir la libertad de un personaje como Cristóbal López.

Si bien, no hay nada que de momento indique que el camarista Ballestero vaya a mudarse otra vez de casa, ésta sería la cuarta mudanza, ya que no es menos cierto que nadie puede vivir en un lugar donde no es bienvenido, y mucho menos tratándose de un country, lugar donde se tienen múltiples actividades sociales, y la gente se cruza todo el tiempo.

Éste tal vez sea el precio que debe pagar Ballestero por haber tomado la polémica decisión de dejar en libertar a un personaje como Cristóbal López. Y si bien para la justicia de nuestro país, Ballestero no cometió delito alguno, la condena social que tiene sobre sus hombros tal vez sea más pesada que cualquier otra que pudiera caberle en el futuro.

Esa condena social que perseguirá a Jorge Ballestero hasta el último de sus días, y que es dictada por una sociedad que ya está harta de ver como ciertos personajes salen ilesos, aun cuando fueron procesados por la justicia por delitos millonarios, gracias a la sospechosas actitudes de algunos jueces.