El duro momento de Sergio Massa

Sergio Massa tiene tan sólo 47 años, lo que lo convierte en un “joven” de la política en un país dónde la mayoría de los dirigentes rondan los 60. Le lleva alrededor de 20 años a Alberto Fernández y Cristina Kirchner, sin embargo recientemente ha sufrido una grave pérdida tras la cual nada será lo mismo: tras ésto Sergio Massa es prácticamente la sombra de lo que alguna vez fue.

Hay un gran mal que lo aqueja, y que podría sellar su futuro. El problema del ex-lider del Frente Renovador y hoy candidato electo como Diputado del Frente de Todos es el más grave que un ser humano puede tener: ha perdido su alma. Ha pasado ya por tantos partidos, dicho tantas cosas contradictorias, chupado tantas medias que ya ni siquiera puede distinguir los sabores. Nadie le cree, todos le sonríen falsamente, no podría encontrar el norte ni con un GPS.

Sin embargo desde el Frente de Todos saben muy bien que Sergio es un político descartable, es por eso que lo ningunearon y no le dieron la palabra durante el discurso de victoria. Saben que darle demasiado protagonismo a éste ser carente de alma que se deja llevar por cómo sopla el viento es peligroso, ya que un mínimo cambio en las tendencias, una encuesta que señale el declive de la fórmula Fernández-Fernández podría ser suficiente para que el camaleónico tigrense salte del barco en busca de nuevos horizontes.

¿Creés que estamos exagerando? Mirá algunas de las cosas que Sergio Massa aseguraba a los medios en el pasado reciente:

Puede que Cristina Kirchner y Alberto Fernández hayan ganado ésta batalla, pero Sergio -con lo joven que es- debería saber que lo están usando. Y lo que es peor: su capacidad camaleónica de reconvertirse cada vez que los vientos de la política argentina cambian de dirección podría estar llegando a su fin. La gente ya no le lleva el apunte porque saben que están hablando con una cáscara, un ser vacío, sin sustancia.

Estamos en la época del internet: de las redes sociales, del acceso universal a la información, del archivo. Quizás el pueblo argentino no tenga buena memoria, pero ya no la necesita. El contradictorio historial de Massa está al alcance de un clic. Y lo peor es que él lo sabe. Entiende perfectamente que es un peón más al servicio de la Reina Batata.

Por eso desde aquí rezamos para que Sergio recupere su alma, pueda volver a distinguir entre el bien y el mal, y finalmente defina quién quiere ser en la vida. Si un kirchnerista corrupto más del montón, o un hombre al servicio de la República. Todavía es joven, todavía puede encontrar la redención.

Ésta es una nota de opinión con algunos toques de humor. Si usted es una persona sensible o incapaz de reir le recomendamos no seguir leyendo nuestras notas.

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