En reunión de la ONU se trató el tema de Venezuela

Para darle inicio a la reunión, el secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, expresó su pesar por Venezuela y pidió la libertad de presos políticos y  elecciones transparentes.

Solicitada de manera conjunta por Estados Unidos e Italia, la reunión se llevó a cabo bajo la “Fórmula Arria”.

La fórmula Arria es una reunión informal, creada por el venezolano y ex presidente del Consejo de Seguridad, Diego Arria, que autoriza  a los miembros del Consejo de Seguridad discutir temas, sin el riesgo de que sean vetados, e incluir invitados externos que de una u otra manera, no podrían ser escuchados por los países miembros.

Los encuentros realizados bajo esta fórmula  son netamente informativos y no se emite ningún tipo de resolución.

En la reunión estuvieron presentes diez países miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que escucharon la tarde de este lunes los argumentos del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro; el Alto comisionado de Derechos Unidos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein; el representante permanente de Caritas Internacional ante las Naciones Unidas, Joseph Cornelius Donnelly y Julio Henríquez, director del Refugee Freedom Program y Coordinador Internacional del Foro Penal; sobre la crisis humanitaria y de Derechos Humanos que atraviesa el país Venezolano.

Entre los 10 países asistentes a la cita convocada por Estados Unidos e Italia, se encontraban  los  representantes de Francia, Reino Unido, Ucrania, Uruguay, Japón, Etiopía, Suecia y Senegal. Luego de las palabras de apertura de la Embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, tomó la palabra Luis Almagro, Secretario General de la OEA, quien aseguró que el silencio, las excusas metodológicas o procesales, el lenguaje neutro o condescendiente y mantener calladas o descalificar las denuncias son la principal causa de que el Gobierno venezolano aún torture, asesine, persiga y tenga presos de conciencia.

“No existe argumento político, jurídico o económico que justifique ir de la mano de los asesinos y de los torturadores. La real política mal entendida a la hora de evitar las condenas y las sanciones se transforma en inmoral política.”, dijo.

En una de sus frases finales afirmó que es necesario determinar si la situación en el país merece ser elevada a la atención de la Corte Penal Internacional.

En la intervención el Alto comisionado de Derechos Unidos de las Naciones Unidas, Zeid Ra’ad Al Hussein, reiteró la existencia de una política de represión sistemática a quienes discrepan por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Aseguró que el tema de Venezuela necesita atención. Y exhortó a poner el tema de las violaciones de los Derechos Humanos como punto central de las agendas de cada país.

Por su parte Julio Henríquez, director del Refugee Freedom Program y coordinador internacional de la ONG Foro Penal, anunció a los asistentes sobre la situación en materia de derechos civiles en Venezuela. Ofreció casos detallados y cifras de las detenciones y la sistematización de la represión que fue más evidente durante los pasados meses de protestas contra el gobierno que dejó miles de heridos, cientos de jóvenes detenidos y más de cien asesinados.

Henríquez rechazó las declaraciones que el presidente de Venezuela Nicolás Maduro diera en una entrevista en días recientes. El mandatario aseguró que en Venezuela no existían presos políticos sino políticos con sentencias condenatorias. Gracias al registro de Foro Penal, Henríquez explicó que solo 11, de los 342 presos políticos, son líderes vinculados a la política del país. “Desde enero de 2014 se han registrado 11.993 detenciones por motivación política”, señaló el abogado especialista en inmigración.

De las naciones que asistieron a la  convocatoria solo Senegal declinó el derecho de palabra. La postura diplomática más fuerte fue la de Estados Unidos, quien, a través de Nikki Haley, Denunció que Venezuela es cada vez más un “narcoestado violento” que se considera una amenaza para la región y para todo el mundo.

“El régimen de Maduro está intentando recuperar la legitimidad internacional, pero no le podemos conceder la legitimidad hasta que las acciones lo merezcan”. Indicó

La embajadora de EE.UU, enfatizó que el hecho de que el gobierno venezolano no se presente ante el Consejo de Seguridad “expresa una sensación de culpa”. También fue enfática al pedir la liberación de los presos políticos en el país, elecciones libres, respeto a la Asamblea Nacional y que se le permita a la misma poder nombrar a nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

Haley indicó que fue presionada por países latinoamericanos para no celebrar dicha reunión y no ocultó su decepción por la decisión de varios países que “cedieron a la presión venezolana” y no acudieron al encuentro.

“La meta no es denigrar a nadie. Esto no es para humillar a una región. Esto es solo para levantar a una región”, explicó.

Estuvieron ausentes de la reunión países claves del Consejo como Rusia y China, así como Bolivia y Egipto, entre otros.

“No creemos que el Consejo de Seguridad deba involucrarse en este tema en este momento, de ninguna manera”, dijo a periodistas el embajador ruso Vassily Nebenzia. Esto es “inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela”, indicó.

Por su parte, Venezuela denunció como “un acto hostil de los Estados Unidos” que es “a todas luces un acto injerencista”, según declaró el embajador Rafael Ramírez.

“Venezuela no forma parte de la agenda del Consejo ya que no representa una amenaza a la paz ni a la seguridad”, indicó Ramírez a la prensa.

El resto de los participantes se mantuvieron bajo perfil y, si bien no minimizaron la magnitud de la crisis venezolana, dejaron saber que apuestan a la vía del diálogo y la diplomacia para lograr una vía pacifica que pueda resolver el conflicto en el país.

Venezuela atraviesa una crítica crisis política, económica y social con una creciente escasez de medicinas y alimentos.

Al borde del default, el gobierno venezolano intenta renegociar con China, a quien adeuda unos 28.000 millones de dólares, y firmará esta semana un acuerdo que reestructura 3.000 millones de los 8.000 millones de deuda con Rusia.