Saltó la liebre sobre el meteorólogo echado del Estado tras 21 años

Lucas Berengua uno de los empleados del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) echado por el Gobierno nacional expresó su desazón: “Yo no era ñoqui. Tengo una carrera de 21 años”.

Su caso se viralizó en las últimas horas en redes sociales por un emotivo video que grabó uno de sus compañeros. La forma en la que fue echado movilizó sensaciones encontradas entre los usuarios.

Como suele suceder en estos casos, desde la oposición cargaron duramente contra el presidente Javier Milei y sus recortes y lo acusaron de echar gente del Estado que tiene trayectoria como este meteorólogo que hacía 21 años que trabajaba.

Pero al final el tiempo acomoda las cosas y saltó la liebre, y de parte del propio meteorólogo quien en diálogo con el Gato Sylvestre para C5N contó que hacía más de un año que no iba a trabajar y estaba con licencia médica.

Claro está que esta jugarreta que hacía el meteorólogo y que hacen muchos trabajadores estatales, sobre todo maestros, consiste en no ir a labura y presentar cada 6 meses un certificado médico (bastante dudoso en muchos casos) y así ganarse otros seis meses más de licencia. Esto puede seguir varios años.

Está claro que el meteorólogo tenía todas las intenciones de seguir cobrando sin ir a laburar, mientras continuaba presentando certificados médicos.

Intenciones que se le fueron al barranco cuando Milei dispuso que se haga un exhaustivo relevamiento en todas la oficinas del Estado para precisamente detectar irregularidades como estas.

Así que el meteorólogo que lloró y quiso convencer a la opinión púbica de lo injusto que era su despido, estuvo bien echado, por vago, por no ir al laburar en más de un año y por creerse más vivo que el resto.

Cualquier persona que no va a su empleo por más de un año ¿Que creen que le va a pasar? pues lo terminarán echando a la calle.

Lo sucedido con el meteorólogo es un verdadero acto de justicia y de poner las cosas claras de parte de Javier Milei y su administración, por más que los K ahora lloren.

Ahora que saltó la liebre, el meteorólogo debería en primer lugar dejar de hacerse la víctima y en segundo término buscar laburo, a ver si alguien lo quiere contratar.