Se acabó todo para el juez Ballestero que había liberado a Cristóbal López

Dicen que todo en la vida tiene un punto final, que tarde o temprano todo llega y que la mente humana tiene un límite de lo que puede soportar.

Y esto es precisamente lo que le paso al juez Jorge Ballesteros, quien cobró triste notoriedad en los últimos tiempos por haber sido el que decidió en su momento dejar en libertar al empresario Cristóbal López.

Gran parte de la sociedad argentina había recibido como un baldazo de agua fría la noticia que daba cuenta que el juez Ballestero había sido uno de los camaristas que había dejado en libertad a Cristóbal López, y esto generó que a casi cualquier lugar donde el magistrado se dirigiera recibiera muestras de repudio por la polémica decisión de liberar un empresario muy sospechado.

Y las respuestas de la gente hacia el juez Ballestero se replicaron también en el country donde vivía por lo que se tuvo que mudar a otra urbanización, donde el resultado fue el mismo, ya que sus vecinos hicieron llegar una nota a la administración repudiando la presencia del magistrado y solicitando que se le niegue la posibilidad de hacerlo socio y de hacer uso de las instalaciones.

Como decíamos más arriba, la mente humana y todo en la vida tiene un límite y parece ser que el juez Jorge Ballestero hasta acá llegó.

Ya que se conoció hace instantes la noticia que da cuenta que el magistrado acaba de presentar la renuncia a su cargo en la justicia.

La renuncia del juez Jorge Ballestero se da unos días después que se terminara la licencia que se había tomado el magistrado, y ahora la renuncia deberá ser aceptaba por el Ministro Garavano y el propio Presidente, Mauricio Macri.

De esta forma se pone un punto final al polémico caso del juez Jorge Ballestero que tal vez no pudo soportar tanta presión de parte de gran parte de la sociedad por haber dejado en libertad de Cristóbal López.

De todas maneras Jorge Ballestero, más allá que en las próximas horas pase a ser un ex juez de la nación, cargará siempre sobre sus hombros  la pesada mochila de la condena social. Esa que en la calle y a donde vaya lo señalará con el dedo, como al hombre que dejó en libertad de Cristóbal López.