Se acabó todo para los trapitos

El problema de los “trapitos” viene desde hace muchos año en todo el país, pero es más visible en la Capital Federal donde estos sujetos son los verdaderos dueños de la calle.

Y es que estos hombres viven de hacer de cuidacoches por una suma muchas veces impuesta que les cobran a los automovilistas que dejan sus autos estaciones en la calle.

Claro está que no se trata de estacionamientos privados con techo y que dan tickets, sino que los trapitos trabajan cobrando por estacionar en la vía pública.

La gente por temor a que les dañen sus vehículos, optan por darles el dinero que el trapito les exige a la hora de estacionar.

Este tipo de situaciones donde un hombre le cobra a un automovilista por dejarlo estacionar y cuidarle el auto, se ven todos los días en CABA y mucho más en recitales o partidos de fútbol donde las barrabravas son las que manejan a los trapitos.

A esto hay que sumarle los “limpiavidrios” que están al acecho en cualquier semáforo y de prepo quieren limpiar los parabrisas de los autos que son detenidos por la luz roja.

Pero todo esto se terminó, ya que se convirtió en ley el proyecto que prohíbe los trapitos y los limpiavidrios en los semáforos en todo el ámbito de la Capital Federal.

La nueva ley sobre los trapitos y limpiavidrios prevé multa económicas y días de trabajo de utilidad pública para que aquellos que intenten ejercer la actividad de todas formas.

La pena será agravada, y se arrestará, cuando se detecta que la víctima fue una mujer, o que existió detrás del trapito o limpiavidrios una “mafia organizada” para llevar a cabo las actividades.

Cabe recordar que la iniciativa de prohibir la actividad de los trapitos y limpiavidrios en el ámbito de la Capital Federal data del año 2007, cuando el hoy Presidente Mauricio Macri era Jefe de Gobierno de La Ciudad.

Pero nunca se llegó a transformar la iniciativa en ley, ya que la oposición en la Legislatura porteña nunca acompaño la medida.

Pero este 13 de Diciembre de 2018 todo cambió y el oficialismo (Vamos Juntos) consiguió la cantidad de votos necesarios para que la prohibición a los trapitos y limpiavidrios en la Capital Federal se convierta en ley. (40 votos a favor y 20 en contra).

Así que los trapitos y limpiavidrios van a tener que buscar alguna otra actividad para ganarse la vida. Y una buena opción sería la de trabajar como cualquier hijo de vecino. ¿No le parece?