Vecinos le sacaron las ganas de robar a un pibe chorro

Los robos están a la orden del día y las medios de comunicación reciben en forma continua noticias de inseguridad que se suceden a lo largo y ancho del país.

Y en esta ocasión la noticia llega desde Rosario, provincia de Santa Fe y da cuenta de las andadas de un chorrito que robaba a los vecinos del barrio, pero la cosa no le terminó saliendo mal.

Porque el chorrito robó un celular en la esquina de Pueyrredón y Tres de Febrero, en la mencionada cuidad rosarina, y huyó corriendo a toda velocidad, pero el hecho fue advertido por un grupo de vecinos que no dudaron en gritar y comenzar a correr al ladrón.

A medida que el pibe chorro corría se iba encontrando con que más gente se sumaba a perseguirlo por lo que cuando se vio perdido y acorralado no tuvo mejor idea que esconderse en un contenedor de basura.

Pero el escondite no resultó ser muy seguro porque otros vecinos vieron cuando el pibe chorro se metió en el contenedor de basura y le avisaron a los que lo venían corriendo, y pocos segundos todo se desmadró.

La paliza que le dieron al ladrón no tiene nombre, y según se puede ver en las imágenes que acompañan esta nota, el pibe chorro cobró para todo el campeonato.

Porque los vecinos una vez que vieron al joven dentro del contenedor comenzaron a darle piñas, mientras el pibe chorro se movía de una lado a otro dentro del contenedor tratando de esquivar las trompadas.

Todo empeoraría para el ladrón cuando los vecinos lograron sacarlo del contenedor y le dieron una revolcadas por el piso con patadas y más trompadas.

“Ahora pedís por tu mamá”, le gritó al pibe chorro uno de los vecinos que estaba muy ofuscado, mientras el chorrito pedía que le dejaran de pegar.

Finalmente terminaría el mal momento para el pibe chorro cuando se acercó hasta el lugar de los hechos un patrullero de la policía y otro móvil de la Gendarmería, y se lo llevaron a la comisaría.

El pibe chorro terminó presó y mal golpeado, pero así y todo la sacó barata ya que si no llegaba la gente de la Gendarmería y la policía nadie sabe cómo hubiera terminado la cosa.

Mientras se encuentra detenido y curándose de las heridas recibidas, tal vez el pibe chorro tenga tiempo de reflexionar y cambiar, ya que aun es joven y tiene toda la vida por delante.

Lo sucedido al pibe chorro de Rosario es una muestra más de cuan hartos están los vecinos que son los que sufren día tras día la inseguridad y que se ven obligados en muchas situaciones a tener que actuar y hacer justicia por mano propia por que las fuerzas de seguridad no pueden con todo.