La mañana de este viernes quedará marcada en la historia de la cultura popular argentina como el día en que se apagó la voz más influyente de sus últimas cuatro décadas.
Carlos Alberto «El Indio» Solari, el mítico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, falleció a los 77 años en su quinta de Parque Leloir, en el partido bonaerense de Ituzaingó.
La noticia, que sacudió de inmediato al país, fue confirmada en las primeras horas de la jornada por la pantalla de Todo Noticias (TN), desatando una oleada de desconsuelo colectivo y tributos espontáneos en todo el territorio nacional.
De acuerdo con las precisiones brindadas por el periodista de policiales Rodrigo Alegre, las últimas horas del músico transcurrieron en la estricta intimidad de su hogar.
Durante la noche del jueves, Solari cenó con tranquilidad junto a su familia y luego se dispuso a ingresar a la piscina de la vivienda. Fue en la madrugada del viernes cuando sufrió una severa descompensación. A pesar del llamado urgente de sus allegados al sistema de emergencias 911, el personal médico no logró reanimarlo.
En el lugar tomó intervención de oficio la Fiscalía Descentralizada Nº 2 de Ituzaingó para llevar a cabo las pericias protocolares de rigor, mientras patrulleros policiales ordenaban el ingreso a la propiedad ante la aglomeración de fanáticos que se acercaron a darle el último adiós.
El dolor en primera persona: El quiebre en vivo en TNLa crudeza del impacto de la pérdida se manifestó de forma transparente y descarnada en la televisión abierta. Mientras el canal TN estructuraba su cobertura de urgencia, el espacio en el estudio fue cedido a Carlos “Cuchi” Iogna Prat, el periodista especializado en música de la señal.
Lo que habitualmente se gestiona bajo los cánones de la distancia periodística se convirtió rápidamente en un momento de dolor puro y humano.
Al intentar repasar la magnitud de la obra del artista y el vacío gigantesco que deja en la escena musical latinoamericana, las palabras del columnista comenzaron a entrecortarse por la emoción.
«Hizo el pogo más grande del mundo con ‘Ji Ji Ji’. Me cuesta mucho hablar del Indio y dar a conocer esta noticia… Me gusta expresar lo que siento. Se nos fueron muchos grandes del rock argentino. Se nos va parte de nuestra vida», manifestó Iogna Prat con la voz visiblemente quebrada y lágrimas en los ojos.
El especialista continuó su descargo en un clima de luto que traspasó la pantalla: «Por suerte quedan sus canciones. También nos pasó con Spinetta, con Cerati y con tantos otros. Esta noticia es muy difícil».
Su reacción sintetizó de manera inmediata el sentimiento de millones de argentinos que crecieron, militaron y se identificaron bajo el amparo de las poesías escritas por el vocalista.
El dolor por la muerte en primera persona y un descerebrado escarbando las alacenas en busca del azúcar en bolsas que el mismo proveía. Cuanta mentira y que vergüenza.
Qué hdp
Ponele que ahora lo llaman azúcar impalpable…